Un logro del siglo XXI que se gestó en el XX y que ahora atraviesa una crisis

Almudena Bernabéu: Sería un retroceso brutal vaciar de contenido la CPI. Balance de 20 años del Estatuto de Roma con la abogada directora del Grupo Guernica 37 o Guernica 37 International Justice Chambers.

Almudena Bernabéu es abogada, co fundadora y directora del Grupo Guernica 37; lleva más de dos décadas dedicada al derecho penal internacional y la justicia de género. Se define como una gran amante de las leyes, “desde joven me picó el gusanillo justiciero”... conoce en profundidad la Corte Penal Internacional (CPI) y defiende el concepto de una justicia universal que juzgue los crímenes más graves, incluyendo la violencia sexual utilizada como instrumento en la guerra.

Han pasado 22 años desde que 80 países ratificasen el Estatuto que daba pie al primer tribunal penal internacional y hoy, la abogada lo resume así: “En un mundo globalizado, la justicia también debía estarlo y, por eso, la creación de la CPI era necesaria; es una baza de éxito nunca debe ser una amenaza. Es un logro del siglo XXI que se gestó en el XX”. Crear o gestar significa para ella haber vencido la resistencia de muchos países de quedar sometidos a un paraguas mundial normativo.

Hoy, 160 Estados han aceptado la jurisdicción de la justicia universal que define las bases de lo que son crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra y un genocidio. Para la abogada, el logro más importante es haber llegado a un consenso normativo “todo el mundo deja de especular” sobre estos tres crímenes; no conocer la ley no te exime de culpa, por lo tanto, hoy nadie se salva de poder ir a un tribunal si se demuestra que ha cometido un crimen grave, sentencia.

La región de América Latina ha sido la más creativa, según ella, porque allí cada país ha trabajado por trascender dictaduras y violencias con un concepto propio y novedoso de justicia transicional, al margen de la CPI.

No niega que la Corte Penal Internacional está atravesando una “relativa crisis” y defiende que deben darse algunos cambios y ajustes dado que el tribunal tiene, a su juicio, ciertas limitaciones, entre las que destaca dos: una, que la CPI aún convive con los tribunales para Ruanda y la Ex Yugoslavia – en proceso de cierre desde hace más de 7 años-; y dos, que la región latinoamericana ha desarrollado procesos de transición – para cerrar capítulos como las dictaduras o periodos de graves abusos de los DDHH- “a su manera, dentro de su institucionalidad” y acuñando lo que se llama Justicia transicional, con bases para un proceso de justicia transicional que cada país decide cómo hacer, con aspectos internacionales, pero sobre todo con aspectos nacionales.

Además reconoce que el tribunal, que solamente juzga crímenes perpetrados en una guerra, “se ha burocratizado mucho en poco tiempo” y ahora pasa por un periodo de transición donde algo tendrá que cambiar para que continúe fuerte. Ella defiende que haya cambios “para que sea efectiva y para garantizar su longevidad”, y concluye: “sería un retroceso brutal que la vaciáramos de contenido y de legitimidad”.

Sobre la violencia sexual de género en tiempos de guerra, la directora del Grupo Guernica 37 o Guernica 37 International Justice Chambers dice que ha habido avances en el sentido de que este tipo de violencia siempre se restringió a la violación sexual negando la génesis o causas estructurales de la violencia de género. Son innegables los avances en materia de violencia de género en el derecho internacional desde el momento, dice, en el que hoy en día ningún conflicto o guerra es sometido a la lupa de la CPI si analizar los crímenes de violencia de género.