Hacer memoria en el Putumayo

El departamento colombiano del Putumayo, fronterizo con Ecuador, ha sido uno de los territorios más golpeados por el conflicto armado en Colombia. La violencia ejercida por todos los actores armados, legales e ilegales, ha marcado la vida de generaciones enteras. El abandono del gobierno central, la frondosa Amazonía, los cultivos de coca y la cercanía de la frontera con Ecuador convirtió al Putumayo en un territorio en disputa de todos los actores armados en Colombia sometiendo a la población civil a estas luchas por el poder.

La investigación “La verdad de las mujeres. Víctimas del conflicto armado en Colombia. Tomo II”, publicado en 2013 por la Ruta Pacífica de las Mujeres, resumía así en impacto del conflicto en la vida de las mujeres del Putumayo: “En este desolador panorama, la violencia ha sido una constante en la historia y cuerpo de las mujeres que manifiestan la existencia de continuos hostigamientos y enfrentamientos entre los diferentes grupos armados desde la década de los ochenta”. La violencia contra las mujeres se ha ejercido y se sigue ejerciendo bajo diferentes formas: violencia física, sexual, psicológica, económica… Violencias que sufren mujeres del Norte y del Sur, dentro y fuera de sus casas.

Durante los conflictos armados esta situación se agrava y los diferentes grupos armados colocan a las mujeres en su punto de mira. Colombia es un claro ejemplo de cómo los conflictos armados exacerban la violencia estructural que sufren las mujeres por el simple hecho de serlo.

Violencia sin límites en el Putumayo

En marzo de 2010 LolaMora Producciones y Casa Amazonía de Mocoa viajamos al Putumayo para denunciar esta realidad como mejor sabemos hacerlo: ofreciendo relatos en primera persona. Testimonios de mujeres que sobrevivieron a la violencia ejercida por sus parejas y también por diferentes actores del conflicto armado. Más de una década después, cuando Colombia reconstruye la verdad de su pasado, rescatamos el valiente testimonio de cuatro mujeres que compartieron su historia.

Relato 1. “El enemigo en casa”

Es una mujer joven y menuda. La dulzura de su voz contrasta con la crudeza de su historia marcada por el abandono, los abusos sexuales y un maltrato psicológico del que reconoce no ha podido sobreponerse. Sin embargo sigue luchando por mejorar su vida y sacar adelante a de los suyos.

Relato 2. “Noches de cacería paramilitar”

Lo perdió todo. En una sola noche perdió a su padre, a su hermano, su finca familiar… La llegada de los paramilitares de las AUC transformó irreversiblemente su vida. Su padre y hermano fueron presentados como guerrilleros abatidos, los llamados “falsos positivos”, cuando en realidad eran simples campesinos. Huyó para salvar la vida.

Relato 3. “Prohibido ser madre”

Desde su vereda veía pasar a los guerrilleros un día sí y otro también. Su casa sirvió de reposo para muchas mujeres de las FARC embarazadas, voluntaria o involuntariamente, en la selva y obligadas a abortar. Estancias de 40 días en los que pudo compartir confidencias con esas mujeres en armas. Amaba la vida en el campo, pero tuvo que huir para evitar que su hijo de 12 años fuera reclutado por las FARC.

Relato 4. “Fusiles y lapiceros”

Es una madre preocupada. Preocupada por ver crecer a su hija en una frontera en la que la presencia de los militares no cesa de aumentar y donde las operaciones militares se suceden. Hablamos en el colegio en el que estudia su hija y que ese día celebra una fiesta. Con las risas de los niños de fondo, me confiesa que teme que su hija repita la historia de muchas de sus compañeras engatusadas por los militares.