WorldCom/LolaMora. Jartum 2010. WorldCom/LolaMora viajó a Jartum en noviembre de 2010 para entrevistar y filmar a un grupo de profesionales, activistas de derechos humanos, periodistas y directoras de ONG. Un recorrido para sondear las posibilidades de apoyo a medios de comunicación y a mujeres periodistas. Conclusiones y recomendaciones forman parte del informe elaborado.
Entrevista con ALAGE, medios comunitarios en Jartum. Foto: WCLM
Full English Report here. Informe elaborado para Cordaid por WorldCom Foundation/LolaMora Producciones, Febrero 2011.
Norte Sudán: La ley del Orden Moral como Política de Estado
En guías, folletos turísticos y documentos oficiales Jartum aparece como la capital de la República de Sudán, pero éste es un país a punto de escindirse en dos. El Nilo Azul y el Nilo Blanco confluyen en la capital donde el 70% de la población profesa la religión islámica. Un dato que no sería más que una descripción sociodemográfica si no fuera porque la Ley islámica (Islamic Law) -el Acta de Orden Público (Public Order Act) y la Ley de Familia emanan de la Sharía- se impone como la base del sistema político y legal que rige el norte del estado africano.
Mujeres y periodistas sufren las consecuencias en grado sumo. El Norte de Sudán es un estado islámico gobernado por un presidente que, desde que tomó el poder por la fuerza en 1989, ha impuesto la ley y el orden que le dicta su fe: el Islam. El presente informe elaborado por Worldcom Foundation-LolaMora Producciones (WCLM) se circunscribe a la capital del Norte del país y al trabajo que desarrollan ONG y periodistas del norte. Este dato es importante para enmarcar las conclusiones y recomendaciones que contiene. Las diferencias sociales, económicas, políticas y religiosas que existen entre sus cuatro puntos cardinales hacen necesaria la aclaración.
Las conclusiones aquí expuestas no reflejan el ejercicio del periodismo en el sur del país. Las restricciones y prohibiciones que rigen la vida cotidiana de las mujeres en el norte tampoco son extensibles a todo el país. El referéndum de enero de 2011 sobre la independencia del sur y la elección de Abyei cambiará para siempre el panorama de millones de sudaneses.
Sobre la libertad de expresión
Nada Abd Elhaleem, periodista y psicóloga. Foto: WCLMLa censura directa, parcial o por párrafos de artículos y columnas de opinión; la prohibición de tratar temas que están en la categoría de “seguridad nacional” -y por lo tanto vedados- como la Corte Penal Internacional (CPI); o las amenazas a las mujeres que abogan por el fin de prácticas tradicionales dañinas -como la mutilación genital o la infibulación de las niñas- son algunas de las acciones coercitivas destacadas por las personas que entrevistamos en la estadía de WCLM en Jartum.
La falta de apoyos gubernamentales a cualquier actividad referente a la libertad de información y de expresión y a la defensa de los derechos humanos de las mujeres es una estrategia adoptada por el ejecutivo. También lo es negar licencias de radio y televisión a medios de comunicación comunitarios y a todos aquellos que no sigan las directrices del gobierno. En una ciudad donde más de la mitad de las personas no saben leer ni escribir, la mayoría mujeres, con un índice de pobreza de por lo menos el 40% (cifras de 2004) y miles de personas desplazadas por la guerra, la prensa escrita en árabe o inglés no es una opción para mantenerse informado.
Las periodistas entrevistadas durante la visita de trabajo de WCLM pertenecían sin excepción a la prensa privada escrita en ambos idiomas. El único profesional varón que aceptó conversar durante unos minutos trabaja en una emisora y una tv afines al gobierno.
Sobre la violencia contra mujeres y niñas
En los once días de trabajo entrevistamos a seis organizaciones de mujeres y seis periodistas, además de los hombres y las mujeres implicados en el proyecto de la Isla Tutti o en árabe Tutee.
Entre las activistas hay opiniones y planes de acción claramente críticos de las políticas del gobierno pero con escasa estrategia de confrontación directa. De las periodistas, todas expresaron su rechazo a las prohibiciones y límites sobre su profesión y sobre su condición de mujer impuestos desde el gobierno, el parlamento y otros órganos ejecutores de la censura como el Sistema Nacional de Inteligencia.
La política moralizante emprendida por el Gobierno del Presidente Omar Hassan Ahmad al-Bashir se extiende a través de normas, leyes y actas como el Acta de Orden Público (Public Order Act) y la Ley de Familia. Obviamente estas normas de conducta afectan a los ciudadanos en general, pero tiene a las mujeres como objetivo explícito.
Tanto en el Sur como en el Norte de Sudán se practica la mutilación genital de niñas. Las activistas y las periodistas especializadas en este tema entrevistadas durante nuestra visita reconocen que a nivel individual cada vez más hombres y mujeres rechazan esta práctica por considerarla dañina. Pero ninguna ley la prohíbe. Una iniciativa de organizaciones de mujeres del Norte podría convertir a la Isla Tutti en territorio libre de FGM en 2012. Tutti Island –un pedazo de tierra situado frente a Jartum y bañada por el mítico río Nilo- representa hoy en día un desafío y una prueba de resistencia, una campaña para el fin de la mutilación genital liderada por las abuelas y los imanes de la isla.
El programa que liberará a las niñas de la Isla del crimen de la Saleema o circuncisión es un proyecto piloto, el entusiasmo de abuelas, madres y profesores es evidente en cada acto, reunión y celebración. Junto a Seema, otras 42 organizaciones de la sociedad de Tutti y la oficina de Naciones Unidas para el Desarrollo o PNUD impulsan el proyecto.
La violencia sexual es una ignominia para el gobierno del norte sudanés. Pero éste en vez de nombrarla, enfrentarla y castigarla la silencia y la relega al ostracismo, convirtiéndola en un “no-problema”. Por ende, los medios de comunicación no informan de casos de violencia doméstica, maltrato infantil, incesto o abusos sexuales. Fuera de la capital, Darfur es un fantasma, un lugar innombrable, adonde la mayor parte de las mujeres que entrevistamos -y que trabajan por la erradicación de toda forma de discriminación y violencia hacia las mujeres- jamás ha viajado.
Medios y organizaciones de mujeres
Nahid M. Al Hassam, del influyente diario Ajrass Alhurria. Foto: WCLMLa prensa escrita sólo se preocupa de la Política con mayúsculas: el referéndum, las negociaciones entre los gobiernos del norte y del sur para garantizar los resultados y evitar la vuelta a la guerra, el censo de los refugiados y desplazados, las negociaciones con embajadores extranjeros… Pero no hay datos ni investigación ni testimonios de la población que informen sobre las condiciones de vida en los campamentos de refugiados, la falta de agua, de luz, la violencia en las casas, la falta de cobertura médica y sanitaria, la falta de acceso a la justicia para la mayoría de la población.
Una de las periodistas entrevistadas en Jartum describe así la ciudad: la pobreza en la capital ha aumentado en los últimos años, los servicios han colapsado tras la llegada de miles de familias desplazadas por la violencia en el sur y en Darfur. En medio de esta pobreza las mujeres sufren por partida doble. La feminización de la pobreza es un hecho en este país pero los periodistas no se preocupan de ir a los barrios a comprobar si lo que digo es cierto.
A pesar de la agenda informativa predominante, hay periodistas -mujeres- que luchan para publicar una página semanal o una columna de opinión diaria centrada exclusivamente en los derechos de las mujeres y en sus necesidades. Son espacios que tratan de “convencer” al gobierno para que firme la CEDAW, o para no olvidar los crímenes masivos cometidos contra las mujeres en Darfur, o para exigir la abolición de aquellos artículos del código penal vejatorios para las mujeres… Participación, justicia, igualdad.
Estas periodistas han diseñado estrategias individuales y colectivas para burlar la censura, para expresar públicamente su solidaridad con aquella que sea amonestada (por no llevar la cabeza cubierta en tv. por ejemplo) o para hacer un fondo que ayude a la economía de una colega apartada de su cargo tras ser censurada.
Además entre periodistas y organizaciones de mujeres ha habido y hay campañas y proyectos conjuntos. Pero son escasas las estrategias de reivindicación de derechos a través del uso de los medios de comunicación. Ninguna de las organizaciones que visitamos tiene un departamento de comunicación, pero todas tienen cada vez más presente que para lograr reformas políticas y legales es imprescindible una alianza con los medios, con sus directores y editores -hombres- para que acepten en su agenda de temas prioritarios, la agenda de las mujeres.
Cada una de las periodistas entrevistadas pelea con los medios como un ente que no repara en las mujeres pero también se enfrentan a sus propios periódicos, a sus directores y editores... Porque además de la censura general sobre "temas sensibles" ellas tienen que enfrentarse a un entorno machista y extremadamente conservador.
Cualquier iniciativa que se quiera desplegar en el país debe implicar a directores y editores de medios de comunicación para que, a su vez, las y los periodistas a título individual puedan pelear espacios en la transfromación de las agendas informativas y las políticas editorialistas.
Todas las opiniones y propuestas fueron registradas por WCLM; cuando los fondos lo permitan WCLM realizará un video con el material.
ENTREVISTAS REALIZADAS A:
ALAGE, MEDIA AND GENDER CENTRE. TRAINING OF YOUNG JOURNALISTS IN GENDER AND JOURNALISM
UNIVERSITY OF KHARTOUM/DEVELOPMENT STUDIES AND RESEARCH INSTITUTE, THE GENDER AND DEVELOPMENT UNIT
SEEMA, CENTRE FOR TRAINING AND PROTECTION OF WOMEN AND CHILD'S RIGHTS
GENDER CENTRE FOR RESEARCH AND TRAINING (GCRT)
SALMMAH WOMEN´S RESOURCE CENTER-
SUWEP, SUDANESE WOMEN EMPOWERMENT FOR PEACE
ASMAA SOCIETY FOR DEVELOPMENT
MESA REDONDA CON PERIODISTAS DE LOS MEDIOS: ALJAREEDA NEWSPAPER, AJRASS ALHURRIA, ALAHDATH NEWSPAPERS, BLUE NILE TV. KHARTOUM RADIO
La violencia sexual es una ignominia para el gobierno sudanés. Pero éste en vez de nombrarla, enfrentarla y castigarla la silencia y la relega al ostracismo, convirtiéndola en un “no-problema”. Por ende, los medios de comunicación no informan de casos de violencia doméstica, maltrato infantil, incesto o abusos sexuales. Fuera de la capital, Darfur es un fantasma, un lugar innombrable, adonde la mayor parte de las mujeres que entrevistamos -y que trabajan por la erradicación de toda forma de discriminación y violencia hacia las mujeres- jamás ha viajado.
Medios y organizaciones de mujeres
La prensa escrita sólo se preocupa de la Política con mayúsculas: el referéndum, las negociaciones entre los gobiernos del norte y del sur para garantizar los resultados y evitar la vuelta a la guerra, el censo de los refugiados y desplazados, las negociaciones con embajadores extranjeros… Pero no hay datos ni investigación ni testimonios de la población que informen sobre las condiciones de vida en los campamentos de refugiados, la falta de agua, de luz, la violencia en las casas, la falta de cobertura médica y sanitaria, la falta de acceso a la justicia para la mayoría de la población.
Una de las periodistas entrevistadas en Jartum describe así la ciudad: la pobreza en la capital ha aumentado en los últimos años, los servicios han colapsado tras la llegada de miles de familias desplazadas por la violencia en el sur y en Darfur. En medio de esta pobreza las mujeres sufren por partida doble. “La feminización de la pobreza es un hecho en este país pero los periodistas no se preocupan de ir a los barrios a comprobar si lo que digo es cierto”.
A pesar de la agenda informativa predominante, hay periodistas -mujeres- que luchan para publicar una página semanal o una columna de opinión diaria centrada exclusivamente en los derechos de las mujeres y en sus necesidades. Son espacios que tratan de “convencer” al gobierno para que firme la CEDAW, o para no olvidar los crímenes masivos cometidos contra las mujeres en Darfur, o para exigir la abolición de aquellos artículos del código penal vejatorios para las mujeres… Participación, justicia, igualdad.
Estas periodistas han diseñado estrategias individuales y colectivas para burlar la censura, para expresar públicamente su solidaridad con aquella que sea amonestada (por no llevar la cabeza cubierta en tv. por ejemplo) o para hacer un fondo que ayude a la economía de una colega apartada de su cargo tras ser censurada.
Además entre periodistas y organizaciones de mujeres ha habido y hay campañas y proyectos conjuntos. Pero son escasas las estrategias de reivindicación de derechos a través del uso de los medios de comunicación. Ninguna de las organizaciones que visitamos tiene un departamento de comunicación, pero todas tienen cada vez más presente que para lograr reformas políticas y legales es imprescindible una alianza con los medios, con sus directores y editores -hombres- para que acepten en su agenda de temas prioritarios, la agenda de las mujeres.
Hay muchas ideas y propuestas entre las periodistas más jóvenes que entrevistamos, todas ellas en activo; todas ellas luchando para disminuir la desigualdad y los abusos de poder.