Romper el silencio en Idjwi y en la llanura de Ruzizi

Radio Maendeleo, la Asociación de Mujeres de los Medios de sur Kivu (AFEM-sk) y WorldCom-LolaMora, entre otros, están desarrollando –desde hace un par de años- un sistema de comunicación y recolección de información a través de SMS, de entrevistas vis a vis y de cuestionarios realizadas en tabletas y teléfonos, donde la clave es denunciar los niveles de violencia que sufren las mujeres y mejorar su seguridad, transmitiendo la información a los canales y agentes oportunos.

Este proyecto se llama Femme au Fone (mujeres al teléfono) o FAF y para ponerlo en marcha se formó un equipo, coordinado WorldCom-LolaMora (WCLM), de 8 personas: 3 mujeres periodistas de AFEM; 2 expertas en Género y Resolución ONU 1325; 2 periodistas (un chico y una chica) y una experta en desarrollo rural y comunicación de Radio Maendeleo.

A inicios de julio, el equipo se dividió en dos para hacer entrevistas sobre violencia, seguridad, participación y cualquier otro problema que las mujeres quisieran contar. Un equipo de 6 personas –contando al conductor de Radio Maendeleo y a una LolaMora- se dirigió en coche hasta el territorio de Uvira, a 125 km de la ciudad donde estamos instalados, Bukavu, capital de la provincia sur Kivu. El otro equipo, coordinado por Tatiana de WCLM , se fue en barco a la isla de Idwji.

Hace unos días que regresamos “del terreno”, así que decidimos hacer una Reflaction, un término que hemos acuñado en Bukavu para referirnos a la Reflexión para la Acción. ¿Qué impacto tuvo el viaje en cada una de las personas de FAF? ¿Qué potencial le ven al proyecto tras el viaje, alguna idea que quieran desarrollar? Y ¿Qué quiere hacer cada uno en FAF?

En nuestra “agenda oculta” (la de WorldCom-LolaMora) la esperanza de que con el “descenso al terreno” -como llaman en Bukavu a los viajes fuera de la ciudad- el equipo de FAF se metiese en la piel de las mujeres y se llenase de empatía, la que vemos que aún les falta para hacer de este sistema de información, y de este proyecto en general, un espacio útil de lucha por los derechos de las mujeres y denuncia de la violencia, contando con las voces de las propias mujeres de los Kivus.

Estas son algunas de las respuestas y propuestas de FAF.

Elianne es la primera en llegar a la cita individual que les hemos propuesto para responder a esas preguntas sobre el viaje y el proyecto. Elianne Pole Pole (este apellido en su idioma materno, swahili, significa despacio, despacio) es menuda, más bien pequeñita si la comparamos con la media de las mujeres congoleñas de la zona. Hoy lleva los pelos tiesos porque tras el viaje –donde comimos polvo a todas horas- se deshizo las trenzas y se le ha quedado la melena quebrada. Elianne viajó al territorio de Uvira, recorriendo en coche una larga distancia entre Bukavu-Kamanyola-Sange y Uvira. Su embarazo no es un obstáculo, a pesar de que las carreteras son un bamboleo constante y en cada hueco y bulto le recordaba al hombre al volante, Mulumba, pole, pole.

LM: ¿Qué impacto tuvo el viaje en cada una de las personas de FAF?

Elianne: Aunque como periodista estoy habituada a oír historias de la gente, esta vez me han tocado mucho las historias de las mujeres sobre la violencia que soportan en su casa, puertas adentro. Son violadas por las noches en su cama, por sus propios maridos; convertidas, de un día al otro, en la esposa del hermano de su marido, cuando éste último sale de viaje; preocupadas por sus hijas, quienes son violadas por el vecino sin que el marido, la policía o la justicia hagan algo. ¿Cómo hacen estas mujeres para seguir adelante? ¿De verdad vamos a poder ayudarlas?

LM: ¿Tú crees que estamos aún en la primera etapa, la de romper el silencio?

Elianne: Lo cierto es que tenemos que romper el silencio que existe sobre la violencia doméstica. La gente habla pero así de tanta violencia… ¡Estas mujeres viven en la sumisión total!

LM: ¿Y crees que para el trabajo que hicimos, el de sentarnos cara a cara con las mujeres y hacerles preguntas, es una ventaja ser mujer?

Elianne: Sí. Hay más confianza. Las mujeres fuera de micro me seguían contando sus problemas, querían hablar, se sintieron escuchadas.

LM: ¿En tu opinión cual es el siguiente paso del proyecto Femme au Fone?

Elianne: Continuar denunciando la violencia doméstica y sensibilizando a las mujeres porque de lo contario la situación seguirá siendo terrible para ellas. Tenemos que mejorar un poco su vida y decirles ´si tienes un problema tienes que hablar´ tenemos que romper el silencio. Y sensibilizar también a los hombres porque muchos, de verdad, piensan que la mujer es su propiedad y lo digo porque me impactó la historia de la mujer que me contó que su marido la violó una noche diciéndole ´aguanta porque es lo que necesito´.

El descenso al terreno ha “touché” al equipo de FAF, y mucho. Es una señal muy positiva porque poco a poco comprenden la importancia de serUvira1Mujeres con FAF en Kamanyola. LolaMora, julio 2014 rigurosos cuando se van a tratar informativamente los SMS. Después de este trabajo en el interior de la provincia, todas las personas de FAF coinciden en la necesidad de denunciar la impunidad para los casos de violencia doméstica contra las mujeres. A una parte del equipo le inquietan dos situaciones: una, la “naturalidad” con la que se golpea y maltrata a las mujeres; dos, la ausencia de información sobre qué es seguridad para las mujeres. En Idjwi por ejemplo, una mujer preguntó al equipo si los problemas en casa son inseguridad.

Sale Elianne y llega Yvette, que también viajó a Uvira. Es la senior, la experta en género de FAF. No es periodista pero se convierte en pura vida cuando está delante de las mujeres que hemos convocado, ella misma lo dice: “es un placer para mí hablar a muchas mujeres, responder a sus preguntas, a sus dudas, comentar sus problemas. Yo lo he hecho muchas veces, en mercados, hablando para la masa, y me gusta, es lo que más me gusta”.

La vimos en cada localidad a la que fuimos. Todas vimos cómo su habitual seriedad se convertía en empatía, gesticulación y pasión en cuanto se colocaba frente a las mujeres. En la última sesión del viaje, decidimos colocar las sillas en círculo “para vernos todas las caras”, y el diálogo funcionó mejor aún.

LM: De FAF, tú eres la que mejor conoce los problemas de las mujeres, estás habituada a escuchar sus historias y a trabajar para mejorar su situación, entonces ¿Ha tenido algún impacto en ti este viaje?

Yvette: Yo me siento aliviada de verdad porque he visto que las mujeres nos han hablado de sus problemas. Yo sabía que los SMS que nos envían al sistema (al ordenador instalado en la redacción de FAF que, en los últimos seis meses, ha recibido unos 1.400 mensajes) las mujeres de las diferentes localidades no hablan de todos los problemas que yo sé que existen. La aproximación nos ha permitido saber más porque ellas han enumerado sus problemas y las cuestiones relacionadas con su seguridad. Una historia muy repetida por ejemplo, es la preocupación de perder a sus hijos, en el caso de una pareja divorciada por ejemplo, si el marido decide “recuperar” a sus hijos, simplemente se los lleva, y las mujeres, desamparadas, no tienen a quién acudir porque ni la justicia ni la familia política están de su parte. Hemos visto que apenas hay matrimonios civiles lo cual quiere decir que la mujer no tiene derechos (ni sobre sus hijos, ni sobre los bienes) y esto en los SMS que nos llegan no había salido. El hecho de verse cara a cara da confianza, las mujeres que nos envían SMS nos han visto, ya hay un lazo, es un contacto interesante. Con las charlas y nuestra presentación, las mujeres han entendido mejor qué es seguridad. Hablar les hace bien.

LM: ¿Qué debemos hacer a partir de ahora?

Yvette: Tenemos que organizar encuentros más grandes, con más mujeres pero también con las comunidades y con los hombres. Tenemos que hablarles y sensibilizarles. Tenemos que hacerlo incluso en plazas públicas, para mí es un placer hablar con las mujeres y responder a sus preguntas, y tenemos que interpelar a las autoridades.

LM: ¿Cómo ves a FAF, crees que lograremos tener un equipo de periodistas especializadas en cuestiones de género y con capacidad para hacer este trabajo de denuncia e interpelación?

Yvette: El equipo ha hecho un trabajo de mucha calidad, ha ido muy bien, les he visto presentando el proyecto a las mujeres, y lo han hecho muy bien. El equipo ha mejorado mucho (FAF se conformó en noviembre de 2013). Es muy importante que formemos al equipo en el manejo de un lenguaje adecuado, de los temas y de qué es seguridad, en aspectos de la Resolución 1325 de ONU. Y tenemos que provocar más discusiones espontáneas en la redacción, aunque sean de unos pocos minutos, así lograremos que vayan manejando los temas.

Sale Yvette y entra Judith, en un vestido suelto blanco y su cara luminosa. Judith está casada y tiene dos hijos. El viaje le ha impactado mucho, en medio de la conversación suelta esta frase: “viven como animales”.

LM: Como periodista de AFEM, tú estás acostumbrada a ir al encuentro de las mujeres y hacer emisiones de radio con ellas, entonces ¿qué impacto ha tenido este viaje en ti?

Judith: Es la primera vez que descubro a las mujeres de Sange y Kamanyola (dos localidades del Territorio de Uvira, situadas en la frontera con Burundi y escenario de asesinatos, masacres y mucha violencia perpetrada por diversos grupos armados y por las disputas históricas por tierra y ganado). Sus historias sobre violencia doméstica son terribles, no estoy acostumbrada a escucharlas. Me impactó la historia de una mujer que perdió el dedo meñique por un machetazo de su marido. Este viaje ha sido muy importante. Las mujeres han dicho que FAF les está dando el coraje para hablar. Y las mujeres de la tercera edad (a partir de 55 años) viven completamente olvidadas, sufren mucho, son acusadas de brujería. Otra historia que me tocó fue la de una viuda con diez hijos que no recibe ayuda de nadie. Se dedica a cultivar y lo que me sorprendió es que aunque no tiene nada está logrando que sus hijos estudien, tiene claro que sus hijos deben estudiar. Lloró mucho durante la entrevista que le hice y me decía: ´ ¿Merecen la pena tantos esfuerzos?´. Luego están los problemas en el matrimonio, la mayoría están desilusionadas. Para la mayor parte de ellas, el matrimonio es la miseria, el marido abandona a la mujer, ¡los hombres tratan a sus mujeres como si fuesen objetos de su propiedad! Y la familia política también crea muchos problemas a la mujer. El sufrimiento está ahí.

LM: A tu regreso del viaje, ¿has hablado con alguien de lo que has visto y sentido? FAF en Kamanyola, cerca de uvira, Sud KivuFAF entrevista a las mujeres en Kamanyola. LolaMora, julio 2014.

Judith: Sí, le he contado a mi marido, además Elianne (de FAF) y yo hemos hablado mucho, mucho.

LM: ¿Has pensado cómo debemos seguir?

Judith: Más sensibilización a las mujeres porque muchas me decían que no trabajan pero resulta que después cuando hablan de su vida todas trabajan, cultivan o lo que sea. Y yo les decía que eso es trabajar. Tenemos que hacer folletos y hablar a las mujeres para decirles cuáles son sus derechos fundamentales, no solamente con SMS o en las emisiones de radio porque hay ligares donde la señal de Maendeleo no llega, ni hay red, ni tienen teléfonos… Viven como animales, son violadas por sus maridos; una mujer me contó que cuando su marido salió de viaje, el hermano de él, tomó la posición del marido. Y la policía no hace nada. Además las bandas armadas son un elemento de inseguridad enorme en este territorio. Tenemos que pensar en otra estrategia, por ejemplo crear un centro de recuperación que ayude a las mujeres abandonadas, aunque no seamos un proyecto humanitario. Y tenemos que escribir para llegar a nivel internacional, donde se toman decisiones, a la ONU, para contarles estas historias y denunciarlas. Y esto nos llevará mucho tiempo pero debemos seguir denunciando e informando porque ellas están abandonadas y sin fuerzas. No son libres, no pueden participar en la comunidad por la vergüenza, la estima. Y nosotros tenemos que trabajar desde la compasión.

Es menudo e inquieto. Un apasionado del fútbol, se llama Héritier y es el único chico del equipo de la redacción FAF. Las entrevistas han implicado cierta dificultad para él ¿Cómo puede una mujer adulta contarle al “muchacho” que tiene en frente –por más que diga que es periodista- qué es vivir con un marido que te viola, te golpea y te ningunea cada día desde que te casaste? Curiosamente, las mujeres de estas localidades han dicho en las entrevistas que uno de los momentos más seguros de toda su vida ha sido el día de su casamiento. Como si la vida antes del matrimonio fuera un esperar y después de él, un lamentar.

Héritier cuenta que la experiencia ha sido positiva porque dice que “hablar cara a cara es mejor”, entiendes los problemas que tienen las mujeres.

LM: ¿Qué es lo que más te impactó?

Héritier: Me ha tocado mucho la historia de una mujer cuyo vecino viola a sus hijas, el caso está en total impunidad, nadie hace nada. Además por el hecho de ser hombre no lo he tenido fácil, con las más jóvenes me ha ido bien, yo tengo seis hermanas, sabía cómo hacerles las preguntas y animarlas a hablar. Pero a las mayores… Al final les decía, háblame como si fuera tu hijo...

LM: ¿Qué más podemos hacer en el marco de Femme au Fone?

Héritier: Creo que son las mujeres las que deben aportar las soluciones a los problemas, no FAF. Y creo que debemos seguir encontrándonos con estas mujeres precisamente para que no dejen de hablar, aunque sea una vez al mes. Y allí donde la señal de Radio Maendeleo no llega, como es el caso de Uvira, estos encuentros serán aún más importantes para reconfortar a las mujeres. El viaje ha sido interesante, conocer los problemas de las mujeres y poder reconfortarlas.

En medio del Lago Kivu, a dos kilómetros de Bukavu, está la paradisíaca isla de Idwji; paraíso al menos por su naturaleza y porque jamás ha vivido la ocupación de grupos armados ni la guerra que asola esta parte del país -en la frontera con Ruanda y Burundi- desde 1996, sin tregua.

En la mañana del 7 de julio, se embarcaron rumbo a la isla las dos periodistas más jóvenes de FAF, Raissa y Maguy, ambas solteras y con planes de formar pronto familia; Esther, que conoce la isla al dedillo y Tatiana, LolaMora que coordina FAF. Cuenta Tatiana que el inicio del viaje fue de muerte porque justo antes de que la embarcación soltase amarras, el motor empezó a echar humo, mucho humo, “decidí no gritar para no crear pánico pero otro pasajero lo vio, nos miramos y ahí se armó. Si el barco no llega a estar aún amarrado al puerto, ahí morimos o de asfixia o ahogados porque la gente aquí no sabe nadar”.

idjwi2Mujeres con FAF en Idjwi. LolaMora, julio 2014.Si en Uvira la violencia doméstica caló hondo en las periodistas de FAF; en Idwji fueron el abandono y la pobreza.

Raissa. Su expresión siempre risueña y su pelo, un montón de ricillos negros que se mueven como muelles al ritmo de su cabeza.

LM: ¿Qué es lo que más te ha impacto de este viaje?

Raissa: La malnutrición. Nunca había visto el impacto que tuvo en las familias la pérdida de la cosecha del banano (se refiere a la bacteria que atacó, a inicios del nuevo siglo, a todas las cosechas de plátano de la isla, sembrando una pobreza de la que nadie les ha sacado). En este país, te puedes morir de hambre y las autoridades no hacen nada. He visto que las familias no pueden alimentar a sus hijos. Es una situación muy cruel. Y otra cosa ¡no hay vacunas! Todo esto me ha dado coraje para entrevistarlas. Al acercarnos a hablar con ellas, hemos obtenido mucha información que no es superficial, que va más allá de los SMS que recibimos en Bukavu. Es difícil que las mujeres logren expresar bien sus sentimientos y sus problemas a través de SMS pero en las entrevistas ha sido más fácil. Los SMS pueden ayudarnos a conocer el problema pero luego debemos profundizarlos a través de entrevistas cara a cara.

LM: ¿Qué quieres hacer ahora en FAF, lo has pensando durante o después del viaje?

Raissa: Sí, quiero sensibilizar a los hombres y a las autoridades locales y líderes comunitarios, y a los pastores de las iglesias porque las mujeres se pegan a la religión y a la tradición. Si no cambiamos a esos líderes no cambiará la situación de las mujeres. Tenemos que invitarlos y exigirles cambios. Ha sido mi primer viaje a Idwji, nunca antes había estado en la isla, y creo que tenemos que seguir yendo al terreno para entender los problemas.

La persona de FAF que mejor conoce el mundo rural congoleño y que más empatía y solidaridad siente hacia las comunidades más pobres y aisladas es Esther, técnica en desarrollo rural, responsable de los grupos de oyentes de Radio Maendeleo y, desde inicios de año, una experta en el sistema informático de FAF.

LM: Para ti Idwji es como tu segunda casa y el encuentro con la gente nada excepcional, así que ¿tienes algo que destacar de este viaje o que te haya hecho reflexionar?

Esther: No ha sido igual que cuando voy como parte de Radio Maendeleo. Con FAF hemos tocado cosas individuales, problemas que conciernen a cada uno o a su familia, en vez de asuntos de la comunidad. Por ejemplo, hemos hablado de los problemas de seguridad que tienen las mujeres o de los problemas de una chica joven cuyos padres le pagaron los estudios e hizo Comercio pero no encuentra trabajo y a la chica esto le genera inseguridad. Y luego está el problema del plátano y la mandioca, que en Ruanda pasaron por algo similar pero allí se reunieron las comunidades y resolvieron. Pero en Congo el gobierno, el ministerio de agricultura, por ejemplo, no buscan soluciones a la pobreza. Creo que no podemos olvidarnos de Idwji porque la situación es crítica.

LM: ¿Qué potencial le ves a este proyecto?

Esther: Para todos los problemas que hemos oído hay que hacer lobby y exigir respuesta a las autoridades correspondientes porque la gente necesita que alguien hable por ella, y FAF puede hacerlo.

LM: ¿Cómo ves tu tarea en este proyecto después del viaje? ¿Qué quieres hacer?

Esther: Soy técnica en desarrollo rural y tengo claro que lo que quiero hacer es apoyar al desarrollo de las comunidades, FAF me pone en una buena posición para hacerlo, por ejemplo apelar a las autoridades y hacerles conscientes de sus responsabilidades. Yo me veo acompañando a estas mujeres.

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